Guía de cuidados y riesgos domiciliarios en verano

Fecha de publicación: 13-01-2018

El Servicio de Enfermería del Hospital Centenario Gualeguaychú elaboró una serie de recomendaciones a considerar para las personas que realizan cuidados de pacientes particulares o familiares que asisten a seres imposibilitados de moverse.

Los cuidados a domicilio tienen como objetivo, mejorar la calidad de vida de las personas que padecen enfermedades crónicas o bien afrontan de manera temporal o permanente, una limitación tanto de su capacidad para auto cuidarse, como para desplazarse de manera autónoma. La enfermería abarca el cuidado integral del individuo e incluye la promoción de la salud, prevención y las atenciones sanitarias. La Lic. María Alejandra Álvarez y Sonia Lanterna describieron varias situaciones y enumeraron potenciales riesgos que existen en las viviendas que pueden desencadenar heridas de consideración o hechos lamentables.

  • La higiene del paciente en cama debe ser periódica, una vez al día es suficiente. Si la persona no puede trasladarse al baño, aplicar la misma técnica que cuando se baña a un bebé.
  • Usar jabón blanco, evitar aquellos con perfume. Tampoco utilizar talcos o cremas porque con la transpiración corporal pueden producir lesiones. En caso de colocar estos productos, hacer una buena fricción sobre la piel para que sean absorbidos.
  • Limpiar las zonas interdigitales de las manos y pies, secar adecuadamente los pliegues del cuerpo para evitar escoriaciones y la aparición de hongos.
  • En verano, intentar que el paciente imposibilitado tenga transpiración porque la piel se ablanda o arruga y eso puede provocar heridas o ulceras. 
  • Procurar una buena ventilación de la piel: es esencial la rotación en la ubicación de la cama, al menos cada dos horas, y mantener estiradas las sábanas para que no raspen la piel. Cuando se trata de diabéticos se hace más hincapié en la rotación porque tienen mayor prevalencia a adquirir una lesión o una infección.
  • Permitir la movilidad de la persona, sea desde la cama a la silla de rueda o un sillón. Sí se puede parar, es mejor que lo haga por sí mismo porque eso ayuda a la recuperación muscular.
  • La ropa de cama y la indumentaria del enfermo debe ser clara, blanca o celeste en lo posible. Eso ayuda a visualizar secreciones o sangrados en el paciente y puedo prevenir una posible complejidad.
  • Para aquellos que permanecen todo el día recostado, se debe realizar a diario el recambio y, para quienes suelen levantarse, ventilar temprano las sábanas para que se evaporen rastros de humedad.
  •  La habitación tiene que estar aireada, sea mediante una ventana, ventilador o aire acondicionado pero en 24 grados, con temperatura controlada e iluminarse con luces tenues porque las lámparas irradian calor.
  • Evitar alimentarse sobre la cama porque las migas y los residuos pueden provocar una afección en la piel. En lo posible, trasladarse a una mesa, ya que al caminar se facilita la circulación sanguínea por el cuerpo.  
  • Los pacientes necesitan una dieta rica en líquidos, especialmente agua, y es clave consumir frutas y verduras. La hidratación se recomienda desde la mañana temprano hasta las 18 horas, para obviar la orina abundante en la noche.
  • Para las necesidades fisiológicas, hay que tener en cuenta que la persona esté cómoda; colocar la chata o el papagayo bien higienizados y secos; al finalizar limpiar al paciente la zona genital con agua y jabón neutro, concretar un buen secado de la piel y acomodar las azaleas y sábanas.

Riesgos de adultos mayores
  • No usar alfombras al pie de la cama o en los ambientes porque conllevan riesgos de resbalones y caídas de los abuelos.
  • Los pisos, especialmente en los baños, deberían estar secos y en las paredes o la ducha se recomienda colocar pasamanos como puntos de apoyo vitales para los adultos. 
  • Si se usan bastones, colocarles punteras de goma antideslizantes para evitar pérdidas de equilibrio.
  • Frente a las altas temperaturas o en ambientes calurosos, una persona puede sufrir una baja de la presión arterial. Los síntomas son claros: la piel y los labios se ponen pálidos y se bosteza con frecuencia. Nuestro consejo es acostarlo para que no se genere un desmayo o una caída con las consecuentes fracturas.
  • Si se posee un termómetro y un tensiómetro, usarlos una vez por día y, dentro lo posible, en la misma franja horaria. No es recomendable medir la presión arterial varias veces porque se incentiva cierta ansiedad en la psiquis del enfermo.
  • Son más seguros los aparatos manuales ante que los digitales. Recuerde que la hipertensión arterial es sobre los 140/80 mmHg, mientras que un paciente está hipotenso cuando tiene menos de 100/60 mmHg.
  • También quienes son enfermeros domiciliarios o los familiares que cuidan a un paciente, deben protegerse de las lesiones en la columna. 
  • Para levantar a una persona o asirla desde los brazos mantener la espalda derecha y agacharse flexionando las piernas e impedir doblar la columna. La fuerza la deben ejercer las piernas y los brazos que están preparados para esa labor.
  • Tener en cuenta los riesgos energéticos, porque en verano se usan ventiladores y aires acondicionados que sobrecargan los cableados de las casas.
  • Cuando se está descalzo intentar no pisar alargadores o cables enchufados a la red eléctrica.

Cuidados para los menores

 En el caso de los chicos, también se recomienda tener atención cuando están en cama porque suelen ser inquietos y no poseen una noción de los peligros.
  • Colocar barandas en las cunas y camas para que no se golpeen en el piso o acercar la cama a una pared.
  • Entretenerlos durante el estadio de la enfermedad e incentivar la imaginación con juegos, dibujos, lecturas, etc.
  • No pintar las habitaciones con colores que estimulen la ansiedad, por ejemplo los colores primarios. 
  • Mantener las luces tenues y el volumen del televisor o los equipos de audio en niveles bajos o agradables.
  • Dirigirse con tonos de voces suaves, evitar los gritos para lograr tranquilizar a los niños.
  • En cuanto a los accidentes domésticos, por lo general, ocurren en la cocina, el garaje y los lavaderos. Tratar que los menores no toquen elementos calientes; que no se acerquen a enchufes o redes eléctricas; que no ingieran o tengan a su alcance productos químicos o venenos de hormigas y roedores, que suelen estar en estos sitios, por ejemplo. 
  • Esos elementos deben estar guardados en estantes altos, identificados y también se sugiere rotular los productos de limpieza para minimizar los riesgos.
  • En caso de que hubiese un accidente por ingesta de cloro, lavandina o venenos no intentar que los chicos vomiten sino que, de inmediato, concurrir a la Guardia del hospital Centenario o llamar la ambulancia del Servicio 107 porque los profesionales están preparados para darle la mejor atención a ese caso grave.
  • Para evitar ahogamientos en las piletas o piscinas es central mantener el control y observación por parte de un adulto, sobre todos cuando los chicos tratan de sacar un juguete del agua o no se posee un perímetro que limite el ingreso. 
  • Usar salvavidas también es vital, en especial, en complejos de grandes piscinas.-


[HC DATA] Seguir estas recomendaciones es útil para disminuir la posibilidad de accidentes domésticos y tenemos que ser conscientes que los peligros suelen están muy cerca todo el tiempo.-


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